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viernes, 6 de marzo de 2020

CÓDICES DE LA CATEDRAL DE TORTOSA

LOS CÓDICES DE LA CATEDRAL DE TORTOSA,

POR EL Dr. D. RAMON O'CALLAGHAN,
Canónigo Doctoral de dicha Santa Iglesia,
Archivero del Excmo. Cabildo, y por el Excmo. Ayuntamiento Cronista de Tortosa.
TORTOSA.
Imp. católica de José L. Foguet y Sales, Moncada, 49.
1897.

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Editado por Ramón Guimerá Lorente.

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Sume tibi librum grandem, et scribe in eo. Isaiae 8, 1.

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CÓDICES DE LA CATEDRAL DE TORTOSA


En el Apéndice a los ANALES DE TORTOSA que publicamos hace poco, dedicamos un capítulo al archivo de esta catedral, reseñando brevemente sus riquezas históricas. Entre estas figuran de un modo muy distinguido los preciosos Códices que posee, muchos de ellos admirables no sólo por su valor histórico, sino también como objetos de arte, pues revelan la altura que este alcanzó en los tiempos pasados. También son dichos Códices un grande honor para la iglesia de Tortosa, porque manifiestan la importancia y el poder que tuvo en aquella época, en que invirtió cuantiosas sumas para adquirir estos libros; y el noble anhelo que la distinguió por conservar y difundir el sagrado depósito de la ciencia, que recibió con una mano de las generaciones antiguas, y trasmitió con la otra a las que habían de venir, las cuales agradecidas, no pueden menos de admirar este legado que por todos conceptos es de un gran mérito. Para darlo a conocer, supuesto que forma una de las mayores glorias de esta iglesia, ofrecemos a nuestros amigos en este libro un catálogo o reseña de sus preciosos Códices, tanto más interesantes en cuanto se han conservado prodigiosamente al través de los siglos, y entre las muchas vicisitudes que ha pasado esta ciudad, en las guerras, sitios y trastornos de todas clases.

Tortosa enero de 1897.

I.

Introducción.- Inventario de los Sres. Denifle y Chatelain.

La afición de cada día mayor que se observa respecto a las investigaciones históricas, y el estudio a que se prestan los datos ú objetos que con frecuencia se descubren, han creado un sinnúmero de asociaciones, destinadas exclusivamente a fomentar dichos descubrimientos y a conservarlos.
Ciertamente que a estos trabajos de investigación se puede aplicar con toda propiedad aquella máxima de los sagrados libros: Colligite quae superaverunt fragmenta ne pereant. Recoged los fragmentos que han quedado, para que no se pierdan.

La facilidad y economía en los medios de comunicación de la época actual, también ha sido un poderoso auxilio sobre este punto. Calcúlense las molestias y dispendios que se debieron ofrecer al P. Flórez, cuando a mediados del siglo XVIII hubo de recorrer toda nuestra nación para escribir su «España Sagrada». Lo mismo puede decirse de la obra que con igual título escribió el P. Risco a principios de este siglo, y del «Viaje literario a las iglesias de España» del P. Villanueva.

Dada la actual facilidad de las comunicaciones, se comprende que por todas partes se multipliquen los viajes literarios. Concretándonos a esta catedral, han sido varias las comisiones y personas particulares que con motivos científicos la han visitado de algunos años a esta parte. Recordaremos el sabio P. Fanla, Religioso italiano de la Orden de San Francisco, que vino el año 1876 con objeto de recoger datos para la colección de sermones de San Buenaventura que publicaba dicha Orden religiosa. Posteriormente, el año 1878 estuvo aquí el muy ilustrado Dominico P. Rivas, autor de la Historia eclesiástica que sirve de texto en muchos Seminarios de España, quien junto con otro
Dominico español examinó los Códices de este archivo, tomando notas de grande interés sobre las obras de Santo Tomás de Aquino.

Dos años después vino por primera vez a esta ciudad, con igual motivo de inspeccionar las obras de Santo Tomás, el distinguido P. Enrique Denifle, también Dominico, austríaco de nación, sub-Archivista del Vaticano, acompañado de otro Religioso francés de la misma Orden. Ambos hicieron grandes elogios de los Códices que posee esta iglesia. El año 1880 volvió otra vez el P. Denifle, tomando interesantes apuntes, y fijándose de un modo especial en un Códice del siglo XIII, que contiene la exposición del Credo o Símbolo de los Apóstoles, obra del Dominico P. Raimundo Martín, el cual Códice además de su gran mérito, tiene la particularidad, según dijo el P. Denifle, de ser el único ejemplar que ha visto en las muchas bibliotecas que ha tenido ocasión de examinar.

En 1892 visitó este archivo y examinó los Códices, el sabio Jesuita alemán P. Guido Dreves, escritor de gran nota y censor de libros en el colegio de Exacten, quien recorrió los archivos y bibliotecas de España y de otras naciones, buscando datos para una obra de Liturgia antigua que escribía, y según manifestó los halló de mucho interés en los Códices de esta catedral. Al poco tiempo vino el notable escritor, también Jesuita y alemán, P. Francisco Ehrle, individuo del Consejo Directorio de la Biblioteca del Vaticano, quien visitó esta iglesia y examinó el archivo, al efecto de completar algunas noticias relativas al cisma de Occidente y al llamado Papa Luna, sobre todo lo cual tenía muy adelantada una obra histórica.

En 1894 visitó asimismo este archivo un joven seglar inglés, llamado Arturo S. Hunt, a quien recomendaba para los fines de su viaje literario la Universidad de Oxford, en Inglaterra, según un documento que presentó librado por dicha Universidad. El objeto de este viajero era tomar notas y hacer un índice de los Códices para una obra que sobre esto debía publicarse. Al efecto formó un catálogo numerado, expresando el título del libro o Códice, siglo en que fue escrito según su opinión, y alguna otra particularidad digna de notarse.

Pero el trabajo de más importancia y de mayor mérito respecto a clasificar los Códices, débese a los muy ilustrados Archivistas, el citado P. Enrique Denifle, y D. Emilio Chatelain, francés de nación y Bibliotecario de la Universidad de París. Estos dos notables escritores visitaron el archivo y examinaron los Códices de esta catedral a primeros de septiembre del año 1895. El P. Denifle los conocía perfectamente pues esta era la tercera vez que venía a Tortosa con este objeto. Así se explica el que a pesar de los pocos días que emplearon en su cometido, el trabajo practicado por dichos señores es muy perfecto según veremos.

Se edita en París una publicación titulada Revista de Bibliotecas, la cual como su nombre indica, tiene por objeto dar a conocer todo lo más notable que contienen las bibliotecas y archivos de Europa. Tal fue el aprecio que aquellos distinguidos escritores hicieron de los Códices de esta catedral, que formaron un Inventario muy completo de todos ellos, clasificándolos por el siglo en que cada uno fue escrito, haciendo sobre muchos Códices observaciones que aunque breves son de grande interés y revelan un criterio superior.

El número de dicha Revista correspondiente a los meses de enero y febrero de 1896, se destinó exclusivamente a dar cuenta de los mismos. Forma un cuaderno que se titula Inventarium Codicum manuscriptorum Capituli Dertusensis.

Le precede, escrito en elegante latín, un prólogo que firman los dos ilustres archivistas. Dicen en él, que era muy grande su deseo de examinar los Códices de esta catedral; y que después de haber inspeccionado el archivo de la de Barcelona, vinieron a Tortosa a primeros de septiembre de dicho año 1895, los días en que esta ciudad estaba engalanada, reinando en ella la mayor animación con motivo de celebrarse las anuales fiestas de la Virgen de la Cinta. Ello no obstante, pudieron satisfacer cumplidamente sus deseos, examinando como querían todos los Códices de esta catedral.

Después de expresar esto dan una idea general de los Códices y del sitio donde están colocados, pareciéndoles bien los trabajos y dispendios que se han hecho de pocos años a esta parte, a fin de asegurar por largo tiempo la conservación de tan preciosos libros.

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Los Códices como medio de instrucción del clero

III. 

Los Códices como medio de instrucción del clero. - Inventada la imprenta perdieron casi todo su interés.

Para manifestar la grande solicitud que tuvo la iglesia de Tortosa desde los tiempos más remotos en la instrucción del clero, bastará citar un documento que podemos llamar oficial.

A los diez años de haber sido reconquistada esta ciudad, o sea el 1158, se dictó la primera Ordenación relativa a la organización de esta iglesia; titúlase Prima Ordinatio Ecclesiae Dertusensis. En el mismo año otorgó el Cabildo de Tortosa una carta de concordia o hermandad con el Cabildo de Tarragona; y entre los varios puntos que comprende hay uno que dice, que cuando un canónigo de Tarragona viniere a Tortosa, además de admitírsele en el coro y en la mesa de la comunidad, se le admitiese también a las conferencias que se daban en el claustro de la iglesia. Prueba esto que el Obispo y el Cabildo (que entonces vivían juntos en el convento o casa de la iglesia) atendían de un modo muy principal a la instrucción y al estudio, toda vez que sin desatender las obligaciones de su cargo, tenían conferencias literarias, collationes, en el claustro de la catedral.

Esta idea tan laudable sobre la instrucción del Cabildo y clero, no sólo no disminuyó en la iglesia de Tortosa en el transcurso de los siglos, sino que de cada día fue en aumento. Lo manifiesta una constitución que en 20 de mayo del año 1435 dieron el Obispo D. Otón de Moncada y el Cabildo. Acordóse en ella, que nadie pudiese obtener en la catedral de Tortosa Canongía o Dignidad, que no fuese Doctor o Licenciado en Teología o en Derecho civil y canónico, o al menos Bachiller en Teología.

Todo revela la suma importancia que en esta iglesia se daba a la ciencia, que si es necesaria en todas las profesiones, se requiere de un modo especial en el clero. Para prepararlo debidamente a fin de que pudiese seguir los estudios superiores, consta en un acta capitular del 26 de mayo del año 1498, que el Cabildo pagaba un Profesor que tenía a su cargo la enseñanza de gramática y humanidades; siendo de notar que este Profesor un mes antes de comenzar el curso, debía presentarse al Cabildo, o sea a una comisión del mismo, pera notificarli les llisons del any sequent; que es como ahora diríamos, para enseñarle el programa y aprobarlo si estaba conforme.

Este dato sirve para confirmar el punto que nos ocupa, a saber, que la adquisición de los preciosos Códices que en los siglos pasados constituían la Biblioteca de la catedral de Tortosa, estaba en su misma organización, en la cual se daba un lugar muy preferente a la instrucción del clero. Y aunque no consta de un modo tan expreso sobre los demás estudios, sábese que se daban todos los necesarios bajo la protección de la iglesia.

Atendiendo, pues, a que los Códices eran un elemento indispensable para este objeto, no hay que extrañar la suma diligencia que puso la iglesia de Tortosa por adquirirlos y conservarlos. Cuando los canónigos vivían en comunidad y cada uno tenía su respectivo cargo, como sucede ahora con los religiosos, solían hacerse inventarios de todos los objetos que pertenecían al Cabildo. Entre estos objetos estaban los Códices o libros.

De dichos inventarios se conserva uno en el archivo capitular, que es del año 1458. Al examinarlo llama la atención desde luego el número tan considerable de Códices que entonces había en esta iglesia, mucho mayor del que hoy día existe. De modo que en el largo transcurso de los tiempos han debido perderse muchos; y decimos perderse, porque la desaparición de tantos Códices no puede atribuirse a infidelidad ni a descuido de los encargados de su custodia, sino que principalmente se debe a las corrientes de algunas épocas que nos han precedido, en las que no había de mucho el gusto y la afición de ahora de conservar e investigar los objetos arqueológicos.

Así se explica que cuando se descubrió la imprenta, y los libros ya pudieron adquirirse con más facilidad y economía, quedaron los Códices retirados en los archivos y bibliotecas de las catedrales; de igual modo que en la actualidad se retiran en los parques de guerra los armamentos antiguos, que han sido reemplazados por otros modernos y más útiles.

Estuvieron, pues, los Códices algunos siglos en la biblioteca de esta catedral, sin hacerse ningún uso de ellos; y a pesar de tener un notable valor histórico, y ser muchos de ellos de gran mérito aún como objetos de arte, se comprende que no excitaron la codicia de nadie. Prueba de ello es, que en los graves conflictos que ha pasado esta catedral, especialmente en la entrada del ejército francés en el infausto día 12 de julio del año 1648, aunque consta que el ejército invasor se apoderó de muchas alhajas y reliquias de la iglesia nada se dice de los preciosos Códices del archivo.

Lo mismo sucedió cuando el sitio del año 1810, y en la entrada de las tropas de Napoleón I en Tortosa el día 2 de enero de 1811. Entonces consta que luego que comenzó a prepararse el sitio, dispuso el Cabildo que un buen número de alhajas se enviasen a Peñíscola, donde se conservaron hasta que pasó el peligro. Las demás se escondieron con grandes precauciones y pudieron salvarse; pero nadie pensó en tomar ninguna precaución respecto de los Códices, y continuaron seguros en el mismo lugar del archivo donde estaban.

Ocurrió además un suceso digno de mencionarse por lo que se refiere a nuestro objeto. Entre las varias notas que existen en el archivo de esta catedral referentes al tiempo de la dominación francesa, hay una que dice, que el Comisario de Policía del gobierno francés, obedeciendo órdenes
superiores, hizo un escrupuloso registro en la catedral los días 27 y 28 de julio del año 1812, pidiendo al efecto las llaves de todas las dependencias que reconoció con la mayor minuciosidad.

Desde luego se puede suponer que registró también la biblioteca, y vio los libros o Códices que ocupaban algunos armarios; mas no debieron llamarle la atención, ni excitaron su codicia, pues no consta que las autoridades francesas se apoderasen de ningún Códice; y eso que como es sabido, los franceses se llevaron muchas alhajas y otros objetos de las iglesias y de los particulares, donde no las pudieron poner a salvo.

Esto confirma lo que se ha indicado antes, respecto a que en ciertas épocas no había de mucho la afición de ahora a los Códices antiguos, y de ahí que no se les diese el mérito y el valor que realmente tienen.

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Los historiadores de Tortosa con respecto a los Códices

IV. 

Los historiadores de Tortosa con respecto a los Códices. - Vicisitudes que estos han pasado.

Hemos dicho que en los tiempos que nos han precedido, hubo épocas en que no ofrecieron de mucho el interés que ahora ofrecen los antiguos Códices. Y no sólo con respecto a las personas de instrucción escasa, sino aún refiriéndonos a escritores distinguidos, algunos muy hábiles por cierto en materias de historia y de arqueología.

Comenzando por Despuig que es el historiador más antiguo de Tortosa, obsérvase, como a buen hijo de esta ciudad, el entusiasmo con que describe en sus «Coloquios sobre Tortosa» escritos el año 1557, todo cuanto enaltece a su patria, fijándose muy principalmente en la catedral, cuya historia resume, explicando todo lo que contiene de notable; pero nada absolutamente dice de los Códices. Lo mismo sucede con Martorel, hijo también de esta ciudad; y eso que en su historia de Tortosa publicada el año 1626, trata muy extensamente de toda la parte religiosa, ocupándose mucho en la catedral.

D. Antonio Cortés Canónigo de la misma, en los fragmentos de la Historia de Tortosa, que envió manuscritos a la Real Academia de la Historia el año 1747, manifestó ser un arqueólogo distinguido, por el modo tan erudito con que descifra y explica las inscripciones de las lápidas y monedas referentes a la historia de esta ciudad; y nada dice tampoco de los Códices de la catedral, aún cuando como Capitular tenía fácil ocasión de examinarlos.

Pero todavía es más digno de notarse, que dén tan pocas noticias los insignes escritores P. Florez y P. Risco en su «España Sagrada»; y aunque el P. Villanueva en el tomo V de su «Viaje literario a las iglesias de España» hace mención de algunos Códices de esta iglesia, son en número muy escaso los que cita, a pesar de que dice haber registrado el archivo, para buscar datos referentes a la cuestión de si San Rufo fue el primer Obispo de Tortosa.

Además tanto el P. Villanueva como el P. Flórez y el P. Risco, estuvieron mucho tiempo en esta ciudad, dedicados exclusivamente a examinar el archivo capitular, donde hallaron documentos muy interesantes para la historia, que copiaron en sus obras, y forman hoy día un verdadero repertorio histórico.

Es de creer, pues, que en tantas investigaciones como practicaron en el archivo y demás dependencias de la catedral, les vendrían muchas veces los Códices a las manos; y también es probable que algunos fueron objeto de su estudio, para indagar noticias relativas al fin que se proponían en su excursión literaria. Ello no obstante, es muy poco lo que se ocupan en este asunto. 

Esta actitud de los historiadores, y el estar los Códices confundidos algunos siglos en la gran multitud de libros manuscritos y otros documentos del archivo, ha podido contribuir a que sin culpa de nadie, se hayan perdido muchos de ellos, especialmente teniendo en cuenta que después del
inventario practicado a mediados del siglo XV, no se sabe que se hiciese otro. Por otra parte, en los diversos cambios que han sufrido todas las dependencias de la catedral en el trascurso de los siglos, los Códices debieron trasladarse varias veces de un sitio a otro, y esto ofrece siempre peligros de extravío.

Consta también en las actas del archivo capitular, que en la dominación de las tropas francesas que hemos mencionado;, y que duró desde el año 1811 al 1814, la autoridad militar con cualquier pretexto disponía que fuesen ocupadas las oficinas de la catedral. Así es que el lugar donde estaba la Secretaría capitular, se destinó algún tiempo por los franceses para hacer allí cartuchos de guerra.
Con esto puede calcularse lo fácil que era entonces apoderarse de cualquier libro o Códice, no precisamente como un objeto de robo, sino tan sólo por el deseo de destruir, según sucede en casos semejantes, sobre todo cuando nadie se atreve a impedirlo.

Tales accidentes y otros que habrán ocurrido, explican la causa de haber tantos Códices mutilados, en los cuales faltan alguna o algunas hojas. También ha podido influir la acción del tiempo, y la especial forma de las encuadernaciones de estos libros, pues casi todas eran de madera; de ahí que al trasladarse de un sitio a otro, especialmente si era de gran peso el Códice, se desencajasen del mismo algunas hojas.

Hace pocos años fueron encuadernados de nuevo estos Códices, con lo cual se ha asegurado para largo tiempo su conservación.

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Número de Códices, Reseña histórica de los mismos

II. 

Número de Códices.- Reseña histórica de los mismos.

Los Códices que posee actualmente la catedral de Tortosa ascienden a 147.

Es de suponer que este número debió ser mayor en los siglos pasados. Basta considerar la grande importancia que tuvo la catedral de Tortosa desde los primeros tiempos que siguieron a la reconquista de esta ciudad, y su admirable organización ya en época muy remota.

Hasta el tiempo en que se descubrió la imprenta que fue a principios del siglo XV (nota:1440, 1450 según fuentes), requeríanse grandes caudales para poder obtener libros por medio del manuscrito. De ahí que las personas particulares para instruirse por lo general debían acudir a ciertos centros, de igual modo que ahora se acude a las Bibliotecas públicas. Y como esta catedral desde un principio pudo disponer de grandes recursos, no le fue difícil adquirir libros manuscritos, aunque para ello tuviese que emplear crecidas sumas.

Por otra parte Tortosa en los siglos medios era un gran centro de comunicación, por la vía marítima, con los principales puertos del Mediterráneo pertenecientes a Francia e Italia; así es que el Cabildo se podía proporcionar con alguna facilidad los libros o Códices que necesitaba; pues por tierra no era posible, o al menos era muy difícil y costoso, especialmente tratándose de Códices voluminosos como lo son gran parte de los que posee esta catedral.
Muchos de estos principalmente los de los siglos XI y XII debieron ser escritos en el extranjero; porque hasta el año 1148 Tortosa y su contorno por la parte de Cataluña estuvieron en poder de los moros, y en la parte de Valencia estos aún tardaron cerca de un siglo a salir de allí. No era posible por lo tanto, que durante el dominio de los moros se escribiesen Códices en este pais.

Por ello luego que la catedral de Tortosa comenzó a constituirse, digámoslo así, teniendo poderosos elementos con las donaciones tan distinguidas que le hizo el rey don Alfonso, y constan en la carta de dotación de esta catedral otorgada en 28 de noviembre del año 1178, es de creer que los Prelados y el Cabildo trataron de proporcionarse los libros necesarios para la instrucción del clero, comprándolos en algunas ciudades de Francia y de Italia; porque lo mismo que sucede ahora con los libros impresos, los Códices o libros manuscritos también debían venderse en los centros destinados a utilizar este negocio.

Aprovechando pues la facilidad de las comunicaciones marítimas, los libros se traerían por mar. Así consta que se trajo en época más reciente la numerosa colección de libros grandes impresos, que usan los señores Capitulares en el coro. Dichos libros, según es de ver en las notas del archivo
capitular,
los regaló el año 1687 a esta catedral el Dean que era de la misma D. Victorino Loreda. Fueron impresos y encuadernados en Venecia.

Volviendo a los Códices, si bien en los tiempos próximos a la reconquista de esta ciudad hubieron de adquirirse la mayor parte en el extranjero, posteriormente ya se confeccionaron algunos en este pais, especialmente los que pertenecen a la sagrada liturgia.

Según notas del archivo, varios de estos últimos libros fueron escritos por los monjes del antiguo Convento de Benifasar. Se comprende que en los monasterios se dedicaron mucho a estos trabajos. El estado de retiro en que se hallaban aquellos religiosos dedicados tan sólo a la vida contemplativa, les permitía emplear mucho tiempo en unos escritos que exigían gran paciencia, por la multitud de viñetas y miniaturas con que solían adornarse los libros llamados de coro.
Además los monjes conocían perfectamente el canto llano, pues los divinos oficios se practicaban en los monasterios con grande solemnidad.
Por ello siendo muy prácticos en escribir sus numerosos libros de coro, que eran una verdadera gloria de sus iglesias, no es de extrañar que los compusieran para las catedrales, y aún para algunas parroquias distinguidas.

Los Códices de materias científicas también requerían grandes centros, donde se pudiese facilitar a los escribientes abundancia de originales adquiridos a precios muy subidos, y sobre todo garantidos o libres de errores, pues ya se sabe cuanto suele haber de esto en las copias.

Lo mismo que decimos de los centros donde se escribían los Códices puede aplicarse a los que los adquirían. Por lo general debían ser Cabildos, Universidades, Conventos, etc.; porque sólo estas colectividades podían tener medios para proporcionarse buen número de libros, a fin de formar una
Biblioteca completa, donde pudiesen adquirir la debida instrucción el clero y las personas seglares.

Concretándonos a la iglesia de Tortosa, además de tener como hemos dicho recursos bastantes para formar una biblioteca de gran valor, le era también necesaria, pues estaba en su organización, atendido el interés que tuvo siempre en instruir al clero, como lo demuestran muchos datos históricos que han quedado.


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domingo, 8 de marzo de 2020

111-119, BREVIARIO SEGÚN EL USO DE LA CATEDRAL DE TORTOSA

111. BREVIARIO SEGÚN EL USO DE LA CATEDRAL DE TORTOSA. Un volumen en 8.° en pergamino, de 1,036 páginas. Es del siglo XIV. Al principio tiene un Calendario muy completo. El día primero de Agosto está la fiesta del Santo Ángel Custodio, patrón de Tortosa; y en el lugar correspondiente se halla el rezo propio, que después se insertó en el Breviario para uso de esta catedral, impreso en Liòn el año 1547. También se ve en el Calendario la fiesta de la Expectación del parto de Nuestra Señora, el día 18 de Diciembre. 
Luego sigue el Salterio con los Himnos, según el orden de los Breviarios actuales; pero no están numerados los Salmos, ni hay foliación ni índice; únicamente se indican los rezos ú oficios con una breve nota de letra encarnada. Las lecciones de los nocturnos de este Breviario son mucho más breves. Es digno de notarse, que en los rezos de los Santos todas las lecciones son históricas, como las del segundo nocturno de los rezos actuales, aunque también son más breves. En el tercer nocturno está la Homilía, como en los rezos de ahora.
Este Breviario es de los más completos que se conservan entre` los los (todos los) Códices del archivo.

112. RITOS PARA LA ADMISIÓN Y RECONCILIACIÓN DE LOS PENITENTES PÚBLICOS. Un volúmen en 8.° en pergamino, de 384 páginas. Es del siglo XIV. Este curioso libro, que es el único en su clase que ha quedado de aquella época, explica con todos los pormenores las ceremonias que se practicaban en la catedral de Tortosa, para la admisión y reconciliación de los penitentes, a quienes según la antigua disciplina canónica se imponían penitencias públicas cuando los pecados eran públicos.
Después de haber puesto el señor Obispo a los penitentes en el primer día de cuaresma el vestido propio de penitentes y la ceniza; habiendo practicado estos durante la cuaresma ciertos rezos y actos de devoción en el claustro; dice este libro, que el día del Jueves Santo se verificaba la reconciliación con grande solemnidad. Antes de la Misa el Prelado, el Cabildo y el Clero, se dirigían en procesión a la puerta de la catedral donde estaban los penitentes. Al lado de los mismos se hallaba el párroco ú otro sacerdote, que informaba al Prelado sobre si habían cumplido la penitencia que les fue impuesta.
Se rezaban allí algunas preces; el Prelado les hacia una exhortación; y regresando la procesión al interior de la iglesia, iban con ella los penitentes hasta el presbiterio, donde se postraban para dar gracias a Dios.
Al final de este Códice hay una hoja que al parecer no corresponde al mismo. En ella se hace alusión a un rezo o responso por los difuntos; y con este motivo se menciona el histórico cementerio de San Juan, que estaba en las afueras del Temple de esta ciudad, llamadas también por esto afueras de San Juan.

113. SAN AGUSTÍN. DIÁLOGO SOBRE SETENTA Y UNA CUESTIONES. Un volumen en 4° menor, en pergamino, de 72 páginas. Es de últimos del siglo XI, o de principios del XII. En el folio primero hay algunas observaciones o prólogo de época más reciente, no constando quién es el autor. Después sigue un índice de las setenta y una cuestiones; y a continuación se exponen estas en forma de preguntas y respuestas. Se supone que pregunta Orosio y que le responde San Agustín.
Al final hay tres folios añadidos; se comprende que faltaban, y fueron hechos en época posterior. En el margen de algunas páginas se ven dibujos que aunque sencillos ofrecen algo de original.

114. CUESTIONES LOGICALES. Un tomo en 4 ° en cartulina, de 306 páginas. Es del siglo XIV. No consta el autor. Siguen a dicho tratado las cuestiones sobre los supuestos de Mercilio de Inghen. Después están las cuestiones sobre las consecuencias, compiladas en París por el Maestro 
Jaime de Iman, Regente en la Facultad de artes. Y por último las obligaciones, escritas en París por el Maestro Wilhelmo Buzer, el año 1360; y otras cuestiones cuyo autor no consta.
Al final de las cuestiones de Mercilio hay una nota que traducida dice: «Estos supuestos son de Nicolás Surrana, estudiante de Metafísica, año del Señor 1,405».


115. BREVIARIO SEGÚN EL USO DE LA IGLESIA DE TORTOSA. Un volumen en 4.° en cartulina, de 648 páginas. Es de últimos del siglo XIV. Al principio tiene un Calendario; después hay dos Tablas en las que se expresan las fiestas movibles, en igual forma que se usa en los Breviarios actuales. A continuación de dichas Tablas se ven unos círculos, que ni parecer sirven para conocer la Letra dominical y el Áureo número que corresponde a cada año.

116. BREVIARIO SEGÚN EL USO DE LA IGLESIA DE TORTOSA. Un volumen en 4.° en cartulina, de 274 páginas. Es del siglo XIV. Le falta el Calendario que suelen tener todos los Breviarios. También le faltan algunas hojas al principio y al fin. Llama la atención en este Códice que está muy deteriorado, la diversidad de letras con que fue escrito, deduciéndose que fueron varios los que trabajaron en él, lo cual no solía suceder en los antiguos Códices.
A cosa de la mitad del libro hay una hoja añadida, y más moderna, que contiene las absoluciones y bendiciones de los tres Nocturnos, que ahora están al principio en todos los Breviarios. Un poco más adelante se hallan las letanías. Algunas hojas después, a diferencia de los actuales Breviarios en que cada rezo está todo unido, se hallan los capítulos y oraciones de los Santos, separadas del lugar donde están las lecciones de los Nocturnos.

117. GRAN LIBRO SOBRE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. Un volumen en 4.° en pergamino, de 687 páginas. Es del siglo XIV. Este curioso Códice, cuyo autor no consta, contiene ciento cincuenta capítulos, exponiendo igual número de calificativos o atributos que se aplican a la Madre de Dios. Al principio hay tres hojas de letra muy diminuta, y al parecer de distinta época, que no pertenecen a este Códice. Siguen luego los capítulos por su orden. Antes del primer capítulo hay como un prólogo, que traducido dice así: «AURORA. Con esto se manifiesta la nobleza de María, su humildad, hermosura, autoridad, bondad, y dignidad.»
No hay división en los capítulos, ni estos están señalados al margen ni en la parte superior de las páginas; únicamente se indican en el texto con pequeños números romanos de letra encarnada. Al final hay un índice muy completo. He aquí los títulos de los capítulos. Maria est: Lux. Coelum coelorum. Coelum empireum. Coelum cristalinum. Firmamentum coeli. Sol. Luna. Stella matutina. Maris stella. Stella. Sidus. Dies. Meridies. Aurora. Arcus. Nubes. Nébula. Nix. Ros. etcétera.
Todas las iniciales de los capítulos y párrafos están adornadas con dibujos de colores.

118. JUAN ESCATO. (Escoto) Libro sobre el Maestro de las Sentencias. Un volumen en 4.° de 304 páginas, escrito parte en pergamino y parte en cartulina.
Es del siglo XIV. En la primera hoja hay una inscripción de letra más moderna que la del Códice, que dice: Theologia Doctoris Subtilis. Sigue un folio que no pertenece a este Códice, y luego el prólogo del autor cuyas primeras palabras traducidas dicen: «Si al hombre en el estado actual le es necesaria alguna especial doctrina sobrenaturalmente.»
No hay índice ni indicación de las materias con epígrafes o números, pues todo está seguido. El final no está completo; se ven allí una o dos hojas que al parecer no corresponden a este Códice.

119. BREVIARIO SEGÚN EL USO DE LA IGLESIA DE TORTOSA. Un volumen en 4.° en cartulina de 658 páginas. Es del siglo XIV. En este Breviario el Calendario se halla en el folio 140. En el folio 125 y siguientes hay algunas notas, de diferente letra, relativas a ciertas misas que se celebraban en esta catedral. Después del Calendario, en los folios 146 y 149 hay algunas Tablas de las fiestas, y varios datos relativos a la liturgia de esta iglesia.
Merece además notarse que en este Breviario está el rezo de San Rufo y el de su octava. Ya se tenía en los tiempos pasados como un dato importante, pues se consignó en una nota que se ve al principio de este Breviario, que dice: En el fòlio 296 de aquest Breviari está lo offici ab octava de Sant Rupho.

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lunes, 11 de marzo de 2024

Portfolio de editor, Ramón Guimerá Lorente, Moncho (Beceite, Beseit)

   Ramón Guimerá Lorente, Moncho de Beceite, Beseit






Occitan (langue occitane)





Dante Alighieri (varios idiomas)










Libros traducidos del castellano al chapurriau:

(Disponibles en Amazon, textos también online en mis blogs)

Pedro Saputo en chapurriau (Braulio Foz, de Fórnols; lo primé que vach traduí)

Pedro Saputo en chapurriau (Braulio Foz, de Fórnols; lo primé que vach traduí)


Lo Decamerón (Giovanni Boccaccio)

Lo Decamerón en chapurriau, Giovani Boccaccio


Clarín (Doña Berta, Adiós Cordera, Al tren)

Clarín (Doña Berta, Adiós Cordera, Al tren) en chapurriau



Sense notissies de Gurb (Eduardo Mendoza)

Sense notissies de Gurb (Eduardo Mendoza) en chapurriau



Los Sans Inossens (Miguel Delibes)

Los Sans Inossens (Miguel Delibes) en chapurriau



Lo Camí (Miguel Delibes)

Lo Camí (Miguel Delibes) en chapurriau



La Perla (John Steinbeck) (la imagen es de unas almejas, no de ostras)

La Perla (John Steinbeck) en chapurriau



Réquiem per un llauradó español (Ramón J. Sender)

Réquiem per un llauradó español (Ramón J. Sender) en chapurriau


Lo Agüelo y lo Mar (Ernest Hemingway)

Lo Agüelo y lo Mar (Ernest Hemingway) en chapurriau


Libros editados:

Bofarull (Próspero y su hijo Manuel)

Tomo 2
Tomo 3
Tomo 4
Tomo 5
Tomo 6
Tomo 7
etc..

LEVANTAMIENTO Y GUERRA DE CATALUÑA en tiempo de don Juan II.: TOMO I.

LEVANTAMIENTO Y GUERRA DE CATALUÑA en tiempo de don Juan II.: TOMO I.



Voreta de la Albufera (lengua valenciana, valencià, valenciano; choguet valensiá en dos actes; Mariano Serrano, teatro, teatre)

Voreta de la Albufera (lengua valenciana, valencià, valenciano; choguet valensiá en dos actes; Mariano Serrano, teatro, teatre)


Vita Christi, Isabel de Villena, 1497. Incunable.

Kempis Vita Christi POR Sor Ysabel DE Villena Letra Gotica. Libro Rarisi* Impreso año 1497. Incunables 1973 (BNE)


LOS CÓDICES DE LA CATEDRAL DE TORTOSA, POR EL Dr. D. RAMON O'CALLAGHAN, Canónigo Doctoral de dicha Santa Iglesia, Archivero del Excmo. Cabildo, y por el Excmo. Ayuntamiento Cronista de Tortosa. TORTOSA. Imp. católica de José L. Foguet y Sales, Moncada, 49 1897.

LOS CÓDICES DE LA CATEDRAL DE TORTOSA, POR EL Dr. D. RAMON O'CALLAGHAN, Canónigo Doctoral de dicha Santa Iglesia, Archivero del Excmo. Cabildo, y por el Excmo. Ayuntamiento Cronista de Tortosa. TORTOSA. Imp. católica de José L. Foguet y Sales, Moncada, 49 1897.

El estudioso de la aldea (Lorenzo Palmireno)

El estudioso de la aldea (Lorenzo Palmireno)



Tropezón de la risa (Jacinto Alonso Maluenda)

Tropezón de la risa (Jacinto Alonso Maluenda)


OBRAS RIMADAS DE RAMON LULL: ESCRITAS EN IDIOMA CATALAN-PROVENZAL, 1859. Gerónimo Rosselló

OBRAS RIMADAS DE RAMON LULL: ESCRITAS EN IDIOMA CATALAN-PROVENZAL, 1859. Gerónimo Rosselló


DOCUMENTOS LITERARIOS EN ANTIGUA LENGUA CATALANA (OCCITANO) SIGLOS XIV y XV (Próspero Bofarull Mascaró)

DOCUMENTOS LITERARIOS EN ANTIGUA LENGUA CATALANA (OCCITANO) SIGLOS XIV y XV (Próspero Bofarull Mascaró)


CENSO DE CATALUÑA, REY DON PEDRO EL CEREMONIOSO

CENSO DE CATALUÑA, REY DON PEDRO EL CEREMONIOSO


Diccionario de voces aragonesas (Gerónimo Borao Clemente)

Diccionario de voces aragonesas (Gerónimo Borao Clemente)


DE LA LECCIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA EN LENGUAS VULGARES (JOAQUÍN LORENZO VILLANUEVA)

DE LA LECCIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA EN LENGUAS VULGARES (JOAQUÍN LORENZO VILLANUEVA) (Autor), Ramón Guimerá Lorente (Redactor)

Jaime I el conquistador (Bernardino Gómez Miedes)

Jaime I el conquistador (Bernardino Gómez Miedes)

A LA SOMBRA DEL CIPRÉS: CUENTOS Y FANTASÍAS POR D. TOMÁS AGUILÓ

A LA SOMBRA DEL CIPRÉS.: CUENTOS Y FANTASÍAS POR D. TOMÁS AGUILÓ


POESÍAS FANTÁSTICAS EN MALLORQUÍ: mes FÁBULAS de son para (Tomás Aguiló Forteza)

POESÍAS FANTÁSTICAS EN MALLORQUÍ: mes FÁBULAS de son para (Tomás Aguiló Forteza)


OBRAS CRÍTICAS Y LITERARIAS DE GUILLERMO FORTEZA: TOMO I.

OBRAS CRÍTICAS Y LITERARIAS DE GUILLERMO FORTEZA: TOMO I.

GLOSARIO ETIMOLÓGICO DE LAS PALABRAS ESPAÑOLAS DE ORIGEN ORIENTAL.: (castellanas, catalanas, gallegas, mallorquinas, portuguesas, valencianas y bascongadas) de LEOPOLDO EGUILAZ YANGUAS

GLOSARIO ETIMOLÓGICO DE LAS PALABRAS ESPAÑOLAS DE ORIGEN ORIENTAL.: (castellanas, catalanas, gallegas, mallorquinas, portuguesas, valencianas y bascongadas) de LEOPOLDO EGUILAZ YANGUAS


Lógica de D. ANDRÉS PIQUER, Médico de su majestad. TERCERA EDICIÓN. MADRID. MDCCLXXXI. (1781)

Lógica de D. ANDRÉS PIQUER, Médico de su majestad.: TERCERA EDICIÓN. MADRID. MDCCLXXXI. (1781)


Poemas catalans. Joseph Martí y Folguera.

Poemas catalans. Joseph Martí y Folguera.

El Trovador Mallorquín. Poesías escritas en mallorquín literario. José Taronjí.


El Trovador Mallorquín. Poesías escritas en mallorquín literario. José Taronjí.

LIBRE DE DOCTRINA PUERIL TEXT LULLIÁ DEL SIGLE XIII. Raimundo Lulio. Mateu Obrador Bennassar


LIBRE DE DOCTRINA PUERIL TEXT LULLIÁ DEL SIGLE XIII. Raimundo Lulio. Mateu Obrador Bennassar


Flors de Mallorca. POESÍES DE AUTORS VIVENTS, PREMIADES LES MES EN LOS JOCHS FLORALS DE BARCELONA. 1873. Pere Joseph Gelabert

Flors de Mallorca. POESÍES DE AUTORS VIVENTS, PREMIADES LES MES EN LOS JOCHS FLORALS DE BARCELONA. 1873. Pere Joseph Gelabert


Alcañiz: Descripción histórica, artística, detallada y circunstanciada de la Ciudad de Alcañiz y sus afueras (Nicolás Sancho)

Alcañiz: Descripción histórica, artística, detallada y circunstanciada de la Ciudad de Alcañiz y sus afueras (Nicolás Sancho)


CANCIONERO VASCO. Series I, II y III. José Manterola Beldarrain

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BIBLIOTECA VALENCIANA. Tomos 1 y 2. Justo Pastor Fuster

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BIBLIOTECA HISTÓRICA DE LA FILOLOGÍA CASTELLANA, EL CONDE DE LA VIÑAZA, Cipriano Muñoz Manzano

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Choix des poésies originales des troubadours (Tomes 1-6).
François Raynouard.

Choix des poésies originales des troubadours (Tomes 1-6). François Raynouard


Les Recherches de la France, Étienne Pasquier

Les Recherches de la France, Étienne Pasquier


DECAMERONE, OR HUNDRED TALES: DECAMERON, STORIES OF BOCCACCIO (JOHN PAYNE)

DECAMERONE, OR HUNDRED TALES: DECAMERON, STORIES OF BOCCACCIO (JOHN PAYNE)

Pese a tener el título de Licenciado en Filología Inglesa desde 2003, puede haber algún error al editar.

Licenciado en Filología Inglesa, Zaragoza, 2003, Ramón Guimerá Lorente, Moncho de Beseit, Beceite




Champollion-Figeag, Nouvelles recherches sur les patois ou idiomes vulgaires de la France.


Le Parnasse occitanien, Choix de poésies originales des troubadours, Préface (+ Index)


Otros libros y textos editados que no están disponibles para la compra pero sí para su lectura.

La maña de la mañica, sainete de costumbres aragonesas, un acto, original, prosa.