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domingo, 8 de marzo de 2020

100-110, Horacio, siglo XI

100. HORACIO. Un volumen en 8.° en pergamino, de 262 páginas. Es del siglo XI. Al principio y al fin le faltan algunas hojas. Tratando de este Códice los Sres. Denifle y Chatelain, dicen que es sin duda el más antiguo de España que contiene las obras de Horacio, pues algunos manuscritos de la misma obra que se conservan en la Biblioteca del Escorial son del siglo XIII y posteriores.
Llaman la atención en este antiguo Códice la multitud de glosas o notas puestas en el margen y entre las líneas, tan diminutas, que admira cómo pudieron escribirse.
Al principio de cada uno de los libros en que se divide esta obra de Horacio, hay una viñeta de muy buen gusto, estilo de aquel siglo. Pero se distinguen principalmente las que se ven al principio del libro dirigido a Mecenas, y al comenzar el «Arte poètica.»

101. LA CARTA DE SANTIAGO, Y CONCORDANCIAS DE LAS CARTAS DE SAN PABLO. Un volúmen en 4.° en pergamino, de 370 páginas. Es del siglo XII. Este Códice se divide en tres partes, que se escribieron en diversas épocas. La forma del escrito de la carta de Santiago es completamente distinta de los otros. Luego sigue una especie de repertorio, que comprende dos o tres folios, donde se indican algunos asuntos de los que San Pablo trata en sus cartas. Por último, y esto ocupa la mayor parte del libro, están las Concordancias de las cartas de San Pablo, con una introducción general de Rábano Mauro.
En este tratado no hay división alguna. Únicamente se distingue la separación de cada asunto o carta por medio de una inicial muy grande de color encarnado, con algún sencillo dibujo. Al principio de este Códice hay una nota, que también se lee en algún otro. Dice así: «Este libro es de Santa María Dertusense. Si alguno lo quitare, sea anatema.»

102. FORMA DE VISITAR A UN HERMANO ENFERMO. Un volumen en 4.°, en pergamino, de 260 páginas. Es del siglo XIV. Como en aquel tiempo los canónigos de esta catedral vivían en comunidad, además de los ritos generales había algunas prácticas especiales de esta iglesia.
En este Códice se expresa en muy grandes letras todo lo que debía practicarse cuando se tenía que administrar la Santa Unción a un Capitular, así como la recomendación del alma y demás hasta darle sepultura. También está el oficio de difuntos.
Es muy curioso por lo que se refiere a la parte antigua histórica, lo que dice este Códice desde el folio 122 hasta su conclusión. Se explica allí lo referente a la procesión que se hacía por la catedral y el claustro en la mañana del día de difuntos; y con este motivo se dan noticias de mucho interés histórico. Se dice, que la procesión primeramente irá al lugar donde estaban los sepulcros de los Obispos; después pasará al de los sepulcros de los canónigos; luego seguirá por la parte donde se hallaba el granero, y entrará por el claustro a la casa donde residían en comunidad los canónigos; volviendo después al claustro, y dirigiéndose a la parte de detrás del altar de Santa María, (el ábside) cantando una absolta en cada uno de dichos puntos.
También se cita una puerta llamada septentrional, y otra occidental.
Al principio de este Códice hay algunas hojas truncadas que se refieren a la administración del sacramento del bautismo.

103. SAN GREGORIO PAPA. Un volumen en 8.° en pergamino, de 218 páginas. Es del siglo XII. Contiene la exposición del libro de las Parábolas, del Eclesiástes, Sabiduría, Josuè, Jueces, Reyes, Números, Éxodo, Gènesis, y algún otro. Al fin hay un breve comentario sobre un libro que se titula de «Jesús de Sirach». Tal debe ser el nombre del autor, porque después dice: Explicit liber Iesu fili Sirach.
Son de notar en este Códice algunas hojas del principio y del fin, de letra cursiva muy antigua, y de una pequeñez y claridad admirables. Los epígrafes de cada exposición están señalados con letras encarnadas. En los últimos libros hay un índice al principio. En uno de los últimos folios se ve un espacio de unas dos líneas, con signos muy extraños que parecen de música.

/ Nota: https://archive.org/details/VetusLatina112SirachEcclesiasticus/page/n8/mode/2up aparece Sirach (Ecclesiasticus) /

104. SERMONES PANEGÍRICOS. Un volumen en 8.° en pergamino, de 688 páginas. Es del siglo XIV. Contiene panegíricos de los Santos más principales, y de algunas festividades y Misterios. Al principio hay dos índices. Uno alfabético, y otro en el que están según el orden del calendario, los nombres de los Santos y Misterios cuyos panegíricos se hallan en este libro, expresando los folios que comprenden. En algunos hay dos o más sermones.
Los asuntos conforme a la costumbre de estos Códices, se indican en el texto con letras encarnadas. En la primera página hay una nota de letra más moderna, que dice «Sermones» y después «Número 15». Lo que prueba que en algún tiempo ya se formó inventario de estos libros.

105. HUGO DE SAN VÍCTOR. Un volumen en 4.° en pergamino, de 149 páginas. Es de principios del siglo XIII. Contiene las cinco septenas, quinque septenas, del expresado autor, que comprenden hasta la página 9, al fin de la cual hay una nota que traducida dice: «Concluye Hugo sobre las cinco septenas.» Después hay unos soliloquios del mismo autor; la exposición de algunos salmos de David; y un tratado sobre algunas cuestiones del antiguo testamento. No hay foliación ni índice.
Aunque el autor solamente se titula Hugo, y hay varios escritores de este nombre, estos tratados pertenecen a Hugo de San Víctor, Religioso de la Abadía de San Víctor de París; por ello sin duda se le aplicó este nombre. Falleció dicho escritor a mediados del siglo XII.

106. SAN GREGORIO MAGNO. Un volumen en 4.° en pergamino, de 270 páginas. Es de principios del siglo XIII. Contiene las Homilías de dicho Santo Padre. La primera es sobre el Evangelio que se canta el Domingo de Ramos antes de la bendición de las palmas y ramos; y la última se titula in natale virginis.
Después de estas Homilías siguen varios sermones de Santos en idioma Provenzal, que por los siglos XIII y XIV fue la lengua literaria en el Reino de Aragón, o sea el peculiar lenguaje de nuestro pais.
Dichos sermones, que comprenden 30 folios, hacen muy notable este Códice por el idioma Provenzal con que están escritos; de tal modo que en poco tiempo se han recibido cartas de algunos centros literarios del extrangero, pidiendo copias y noticias de este curioso escrito Provenzal, único que existe en los Códices de esta iglesia.

107. BOECIO Y ARISTÓTELES. Un volumen en 4.° en pergamino, de 594 páginas. Es de últimos del siglo XIII o de principios del XIV. Contiene los Tópicos de Boecio. Con este nombre se designaba en la filosofía antigua cierto método o forma de argumentar. Antes de esto hay un tratado con figuras de geometría; al principio le faltan algunas hojas.
Después siguen los Tópicos de Aristóteles, donde se ve gran multitud de notas en el margen y en medio de las líneas. Merece notarse una curiosa tabla, en la que se explica todo lo referente a la conversión de las proposiciones, por un método sumamente ingenioso. También hay varias figuras o líneas para aclarar y hacer comprender lo que se explica en estos tratados.
Al principio de algunos de los libros en que se divide la materia de este Códice hay un blanco. Es porque se dejó la letra inicial para adornarla, según la costumbre de aquel tiempo, y no llegó a verificarse. Esto manifiesta que un amanuense era el que escribía el Códice, y otro ú otros los que se empleaban en los dibujos de las letras.

108. JUAN BIRIDAN Y ALBERTO DE SAJONIA. Un volumen de 400 páginas, escrito en cartulina. Es del siglo XIV. Contiene las cuestiones sobre el arte antiguo, de Juan Buridan, que fue profesor de la Universidad de París, y adversario muy hábil y constante del realismo. El tratado de éste comprende hasta el folio 44.
Después están las cuestiones logicales de Alberto de Sajonia, que comprenden hasta el fin. No hay división de títulos en este Códice, ni epígrafes que indiquen los asuntos. Todas las cuestiones se distinguen con simples apartados, faltando en algunos la letra inicial que se dejó para dibujar, y no llegó a hacerse esto.

109. SERMONES. Un tomo en 4.° en pergamino, de 450 páginas. Es del siglo XIII. No consta quién es el autor. En la distribución de los sermones hay poco orden, pues están intercalados los sermones de los Misterios con los de la Santísima Virgen y con los panegíricos de Santos; y como no hay índice, para registrarlos se debe recurrir al epígrafe de cada sermón, que está (esta en el original) señalado con letras encarnadas.
En algunos asuntos hay más de un sermón. El final no está completo. Al principio de este Códice se ve un número de letra más moderna; lo cual prueba lo que hemos dicho tratando de algún otro Códice, respecto a que en los tiempos pasados se formó inventario de estos libros.

110. SUMA O COMPENDIO DE LA PENITENCIA. Un volumen en 4.° en pergamino, de 273 páginas. Es del siglo XIV. Este Còdice comprende varios tratados de distintos autores, relativos todos a la penitencia. Primero hay algunas instrucciones sobre la administración del sacramento de la penitencia. A esto sigue un epígrafe que traducido dice: «Principia el libro de las meditaciones de San Bernardo de Claraval.» Luego hay otro tratado que se titula así: «Principian las meditaciones de San Agustín, Obispo de Hipona.» Sigue otro que dice: «Principia el libro de los Soliloquios de San Isidoro.» Después otro que comienza de este modo: «Principian los tres libros de Próspero sobre la vida contemplativa y activa.
Sin duda por la relación que tienen con las materias de este Códice, se añadieron los siguientes opúsculos. Uno cuyo epígrafe dice: «Principia la útil ocupación de Anselmo, que se titula, Misericordia de la Pasión del Señor.» Después hay una oración de San Bernardo. Y por último un oficio o rezo de la Pasión del Señor, que es distinto del que se usa actualmente.
Al principio de la primera plana hay una nota escrita con la misma letra que el Códice, la cual traducida dice así: «Este libro es de Santa Maria de Tortosa. Si alguno lo quitare, sea anatema.» La forma de dicha nota manifiesta que este Códice fue escrito para esta iglesia. Al final está en letras encarnadas hechas con cierto capricho y buen gusto, lo que solía ponerse en algunos Códices: «Este libro se ha escrito; el que lo escribió sea bendito.»

sábado, 7 de marzo de 2020

Catálogo 11-15. Misal

11. Misal. Un volumen en 4.° en pergamino, de 280 páginas. Es del siglo XII. De este Misal histórico hacen mención varios escritores. Martorel lo cita en su Historia de Tortosa. También se ocupan del mismo el P. Risco en su «España Sagrada» y el P. Villanueva en su «Viaje literario.» 
Describiendo Martorel este Misal dice: «Está con cubiertas de finísima plata, y en ellas un Cristo pintado con esmalte de finísimos colores, clavados los dos pies en la Cruz con dos clavos, señal evidente de grande antigüedad, y a la otra parte un Salvador, y al derredor de él muchas piedras finas.» Hasta aquí Martorel.
Dichas piedras actualmente no están en el Misal. Es de creer que se sacaron por temor de que fueran robadas en algún sitio o guerra, dándoles después otro destino, pues antiguamente había mucha afición de adornar con piedras finas los ornamentos sagrados.
Las figuras de las cubiertas a que alude Martorel son de estilo bizantino, y están sobre una plancha de metal dorado. En una cubierta hay un Crucifijo, que tiene esta inscripción con abreviaturas: Iesus Nazarenus Rex Iudeorum; a un lado está la imagen de la Santísima Virgen, con esta inscripción: María; y al otro la imagen de San Juan, con esta inscripción. Ioannes. En los ángulos superiores hay dos figuras de ángeles. Al lado de uno de ellos se lee: Sol; y al del otro: Luna.
En la otra cubierta hay una imagen del Salvador, que tiene en las manos un libro donde se lee: Ego sum qui sum. A los lados del Salvador están las iniciales de las palabras griegas Alpha et Omega; y en los ángulos de esta cubierta hay las figuras alegóricas de los cuatro evangelistas.
Los extremos o bordes de las dos cubiertas están circuidos con una plancha de plata. En la de una cara se lee: Sum Deus, et vendor. Sum Rex, et in hac cruce pendor. Y en la plancha de la otra cara dice: Adstans altari, pia mens gaude lacrimari.
Esta última inscripción se halla mutilada; lo que no es de estrañar atendidas las muchas vicisitudes que ha pasado este Misal, y las distintas veces que ha estado escondido, tal vez fuera de la catedral, para poder salvarlo.
En las crónicas y notas antiguas de esta iglesia se designa este Misal con el nombre de Misal de San Rufo, únicamente porque en él se halla la oración propia de dicho Santo. Pero conviene advertir, y lo hace constar el P. Villanueva en el tomo V de su «Viaje literario», que al encuadernarse hubo el descuido de truncar algunos folios, resultando que la oración propia de San Rufo no está en el lugar que corresponde, sino en el folio 61. Y lo mismo sucede con el Cánon de la Misa, como está allí anotado.
Es de creer que el Misal que nos ocupa debía destinarse para los Pontificales de los Prelados, y por eso se adornó con tanto lujo. Hay en el texto viñetas de muy buen gusto, según el estilo de aquel tiempo. Antes del Cánon se ven reproducidas las dos figuras del Cristo y del Salvador que están en las cubiertas; pero las del Cánon son de un dibujo más perfecto.
A propósito de estas figuras, se comprende que en aquella época debían estar muy en uso, al menos en esta iglesia; pues según veremos al reseñar otros Misales, casi todos los de aquel tiempo las tienen, con la particularidad de que aunque sean de dibujos más vulgares, todas concuerdan en el fondo, o sea en el Salvador, en el Cristo, y en las alegorías que tienen a los lados.

12. LAS CARTAS DE SAN PABLO. Un volumen en folio grande, en pergamino, de 626 páginas. Es del siglo XIII. Contiene las cartas del Santo, y los comentarios de Rábano Mauro. Este sabio escritor, a quien ya hemos citado en el Códice de número 2, nació en Maguncia por los años de 776, y fue Arzobispo de dicha ciudad. Comentó la Sagrada Escritura, y por ello en algunos otros Códices que contienen libros de la Escritura, hacemos mención de sus comentarios. También escribió un Martirologio, Homilías, y Poesías religiosas, entre las cuales está el Himno Veni Creator Spiritus.
El Códice que nos ocupa como objeto de arte caligráfico es de los más notables del archivo. Está escrito en tres tipos o letras distintas. En medio, con caracteres muy grandes, se hallan las cartas de San Pablo; y a los lados circuyendo el texto, hay dos clases de comentarios; unos inmediatos al
texto, y otros más separados de letra muy diminuta y escrita con suma perfección.
Así en este Códice como en algunos otros de la misma época, se observa en el escrito una circunstancia que merece notarse. Las líneas de lápiz que suelen servir de pauta, no están al pie de las letras, sino entre una y otra línea o sea en el medio. No se sabe el motivo de colocarlas en esta
forma. De todos modos revela un gran pulso en el escribiente, el hacer las líneas con tanta rectitud, sin que las letras lleguen hasta el lápiz. Al principio y al fin de este Códice faltan algunas hojas destruidas sin duda por la acción del tiempo.

13. ORACIONES DE LAS MISAS DE TODO EL AÑO. Un volumen en folio en pergamino, de 286 páginas. Es del siglo XIII. También hay un Calendario. Ante todo está el rito referente a la celebración del Sacramento del matrimonio. Se dice allí en primer lugar, que los matrimonios deben celebrarse públicamente, y que está prohibido celebrarlos: Desde el Adviento hasta la octava de Reyes. Desde Septuagésima hasta después de la octava de Pentecostés. Pero esto fue modificado posteriormente por el Concilio de Trento.
En los antiguos Códices solía ponerse alguna nota referente a hechos históricos. En el que reseñamos al final del folio 4.° se lee lo siguiente, que traducimos del latín. «Año 1352. El día primero de Agosto fue consagrado el Altar (o Ara) de San Esteban, por D. Bernardo, Arzobispo de Galatea» Este altar ahora no existe, y debió ser substituido por otro.
Después del folio 72, antes de los Prefacios de la Misa, hay una figura del Cristo y otra del Salvador, semejantes a las del Códice n.° 11, aunque el dibujo es de menos mérito, y los colores ya están muy deteriorados.

14. CAPÍTULOS Y ORACIONES DE TODO EL AÑO. Un volumen en 4.° mayor, en pergamino, de 368 páginas. Es del siglo XIV. Está escrito con caracteres muy grandes, pues se comprende que este libro servía para el Canónigo Semanero, y entonces los Maitines y Laudes eran por la noche. Llama la atención una oración propia, del rezo de Nuestra Señora de la Cinta, que está en una hoja de pergamino suelta, dentro de este Códice, al folio 173, escrita en letra que se conoce es de aquel mismo siglo. Esto manifiesta que ya se rezaba entonces dicha oración; lo cual confirma la tradición relativa a la aparición de la Santísima Virgen en esta catedral, y entrega de su Santa Cinta. Por ser un documento de mucho interés histórico lo copiamos literalmente. Dice así:

«Deus, qui Ecclesiam Dertusensem Beatissimae Virginis Mariae Visitatione et Cingulo decorasti; ejus nobis intercesione concede, ut cingulo fidei et puritatis accinti, a cunctis peccatorum nexibus eruamur . Per Dominum...»

En el Códice núm. 81 de que trataremos más adelante, y que también es del siglo XIV, se halla esta oración en el mismo Capitulario, sin estar añadida en hoja suelta.
Son de notar así mismo las oraciones de Santo Tomás de Aquino y de San Vicente Ferrer, que están al margen con diferente letra; y es porque cuando se escribió este Capitulario dichos Santos aún no habían sido canonizados.

15. DIÁLOGOS DE PEDRO ALFONSO, ex Iudeo Christianus.
Así consta en una nota antigua que hay al principio de este libro, lo cual indica que el autor era Judío antes de su conversión. Está en 4.° mayor prolongado, y tiene 232 páginas en papel cartulina. Es del siglo XIII. Hállase dividido en 12 títulos, que tratan de diversos puntos de la religión cristiana. Al principio el autor pone lo siguiente, que traducimos del latín: «La gracia del Espíritu Santo nos asista. Amen.» Y después añade: «En nombre de la Santísima y Divina Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, principia el proemio de Pedro Alfonso, de Judío Cristiano.» Al fin del libro repite esto mismo, e invoca otra vez la divina gracia.